¿Está lleno el frasco?

Teobaldo es un reconocido profesor de Filosofía en la Universidad Nacional.

Un día, delante de sus alumnos, sin decir palabra, sacó debajo del escritorio un frasco grande boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a la bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:

–¿Cuántas piedras piensan que caben en el frasco?

Después que los asistentes hicieran sus conjeturas, comenzó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó:

–¿Está lleno?

Todo el mundo a viva voz dijo está lleno, pero el profesor tomo una caja de bolitas y las metió en el frasco se deslizaban cada una buscando su espacio, el filosófo sonrió con ironía y repitió:

–¿Está lleno?

Esta vez, los oyentes dudaron:

–Tal vez, no.

–¡Bien!

En ese preciso momento Teobaldo tomó una caja de arena y la volcó en el frasco, la arena se filtraba por los intersticios, que dejaban las piedras y las bolitas, hasta colmar el envase.

–¿Está lleno?– preguntó nuevamente.

–¡Siiii!– respondieron al unísono los estudiantes.

Entonces, Teobaldo tomó una jarra de agua y lo vertió dentro del frasco, así, efectivamente quedó lleno.

En está ocasión los estudiantes sonrieron, y en ese instante el profesor PREGUNTÓ:

–¿Qué hemos demostrado, mis queridos alumnos y alumnas?

Un alumno respondió:

–Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.

–¡NO…!– Concluyó el filosófo–. Este frasco representa la vida.

LO QUE ESTA LECCIÓN NOS ENSEÑA ES QUE HAY QUE COLOCAR LAS PIEDRAS GRANDES E IMPORTANTES PRIMERO; EL RESTO ENCONTRARÁ SU LUGAR….

Recuerden que nunca nuestro frasco estará del todo lleno, siempre habrá ocasión para desechar y volver a construir, de hacer lugar para algo o para alguien más; ésta es, en parte, nuestra tarea de ser humanos.

¡Hasta el próximo cuento!

Les dejo todo mi cariño!!!

Susana.

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